BITÁCORA DE SILENCIOS


Desde pequeña supe que los vacíos que la realidad clava en mi alma se llenarían con poesía y de lecturas que me han hecho como soy. ¡Cuánta belleza!, ¡Cuánto espanto!, ¡Cuánto silencio!, ¡Cuántas palabras!

Y desde entonces, todas mis lecturas se han acomodado en esos huecos fríos que la vida había ido horadando y los ha llenado de belleza, espanto, silencios, dolor, ternura… palabras y sensibilidad. Desde casi siempre, he dejado reposar sensaciones, sentimientos de todos los colores, imágenes,… en mis entrañas para después intentar expresarlas con palabras, con la pretensión de comunicar y de hacer sentir emoción. Si consigo que en el interior de los que me lean, tiemble el filamento de una entraña con mis palabras, me doy por satisfecha. Si a través de la poesía, la realidad aparece sin distorsión y conseguimos abrir los ojos de los que nos escuchan, crear la duda ante lo aprendido y aceptado por costumbre, dar otra visión posible, otra valoración a la vida, convertirnos en más solidarios, más sensibles, más HUMANOS, no hay nada perdido.

Siempre he buscado la palabra, Licenciada en Filología Hispánica y Filología Portuguesa, las dos lenguas y el gallego me llenan de herramientas que permiten que mi búsqueda sea fructífera y tan heterogénea como los que me precedieron. Mi última aventura en la palabra: traducir del portugués, un descubrimiento con sabor a mar.

Tríptico de mármol (Ed. Huerga y Fierro, 2010) es mi primer libro de poemas en el que reza: LA POESÍA YA NO SÓLO ES BELLEZA, ES RESISTENCIA AL ESPANTO.

Ternura incandescente [Huerga y Fierro 2012]: EL TIEMPO LO-CURA TODO: UNOS AMORES SE TEMPLAN; OTROS, SE CONSIGUEN INCANDESCENTES. Porque el amor es tan contradictorio como la vida.

Tierra con nosotros (Premio poesía 2013, ed. Seleer): La realidad se impone, todos vivimos y bebemos de este tiempo que nos toca. Todos observamos, sentimos y sufrimos por nosotros y por los otros. Tenemos que ver para poder cambiar el mundo que nos desagrada.

Desde la otra orilla (Proyecto Arte Ediciones, 2014), 10 imágenes hermosas acompañan los versos que buscan el renacer en otra orilla, más allá de realidades que asfixian la libertad y la belleza). Un hermoso libro para ser expuesto, más que acomodado en una estantería.

Bitácora de ausiencias (Amargord, 2015), las ausencias marcan el camino vital. La búsqueda de nosotros mismos, de nuestro lugar, de nuestras presencias, son el motor de arranque cada día. Desde los campos de concentración (donde el dolor por los ausentes se ha hecho insoportable pero necesario), visita obligada para ser conscientes del dolor que el ser humano es capaz de causar a sus iguales; hasta el camino de búsqueda de la ternura y la belleza, la palabra dibuja mundos fácilmente reconocibles, crudos y hermosos al mismo tiempo.

Aprehenderse (Amargord, 2017) Un libro hecho mano a mano con el artista gráfico Juan Sebastián González en el que pintura y poesía se funden en una sola voz. Una experiencia cargada de luz, magia y, cómo no, compromiso con el arte y la vida.

Con dos almas por palabra (LF ediciones, 2017): escrito a dos manos junto con el poeta brasileiro Álvaro Álves de Faria. Fue publicado en Sao Paulo con el título De maos dadas y en España su publicación tiene un fin solidario: los beneficios de la edición irán a parar a la Asociación SBQ humanismo pequeñito que dirige Luis Felipe Comendador. Poemas que unen a dos almas de ambos lado del océano y construyen sus palabras en un juego de complicidad.

Sumergir el sueño / Sulagar o soño (Lastura, 2019): Poemario bilingüe gallego-castellano con prólogo de Juan Carlos Mestre, que recupera las raíces literarias y lingüísticas gallegas. Me sitúa en un quién y dónde me encuentro, me acerca a mis orígenes de mano de Celso Emilio Ferreiro y la poesía que leí en mi infancia y juventud y continúa con esa poesía, que considero tan necesaria, reivindicativa y de crítica social para que el lector deje de seguir estando en ese limbo de satisfacción y considere observar al mundo desde una perspectiva más solidaria, igualitaria y justa.

Premios:
Bautismo del Recuerdo, Casa Zorrilla, Valladolid, abril 2019.
"Aintzinako Bihotz", Corazón Arcaico (Voces del Extremo, 2018)
Premio Sarmiento de poesía 2015, Valladolid: Por el conjunto de la obra.
Editorial Seleer por el libro: Tierra con nosotros (2013).
Premio a la mujer de la cultura de Salamanca (2011), As. Tierno Galván de Santa Marta de Tormes.









domingo, 19 de mayo de 2019

Sumergir el sueño / Sulagar o soño empieza a caminar. Gracias.

https://salamancartvaldia.es/not/209289/montserrat-villar-gonzalez-verso-sumergido-sueno/?fbclid=IwAR2Lt6BvFyUuykFOziTon0zgfTStY2DFj15UCj6FzsFmZpxo8CJAe5scRwQ

“Publicar en pequeñas editoriales significa el seguir el camino de la mano de seres humanos de carne y hueso que creen en los proyectos y que luchan por darles vida”
Monstserrat Villar González. Fotos: Carmen Borrego
Charo Alonso: Qué belleza de libro, Montse.
Montserrat Villar: Es muy especial, el título tiene que ver con un verso de Celso Emilio Ferreira, un poeta gallego de postguerra. A mí me gustan los libros pequeños y es un homenaje a este poeta que tenía una gran conciencia social. Las citas son de un libro suyo, O soño sulagado.
Ch.A.: Una belleza de libro publicado por Lastura. ¿Cuál es el papel de las pequeñas editoriales?
M.V.: Para mí, el publicar en pequeñas editoriales significa el seguir el camino de la mano de seres humanos de carne y hueso que creen en los proyectos y que luchan por darles vida. Todos y todas hacen un gran esfuerzo económico y humano (incluso hasta las lágrimas) por dar salida a los libros en los que se implican y eso para mí significa un regalo y un ejemplo más de generosidad y de compromiso. Además, en el caso concreto de Lastura, la sensación que siempre me han transmitido es de pertenencia a una familia, y es una sensación que agradezco infinitamente. Es bonito ver a una editora, Lidia López Miguel, emocionada cuando habla de los libros que publica, que los describa con tanta precisión y cariño cuando le preguntas sobre ellos…, eso creo que solo pasa en las pequeñas editoriales.
Ch.A.: ¡Bello en fondo y forma! Cuéntanos de la forma…
M.V.: La decidimos Lidia y yo. Lo he dividido en tres partes, la primera “Soy” habla de mi identificación con mi Galicia natal y con el idioma gallego. La segunda, “¿Dónde los hombres?” es poesía compartida con los otros y la tercera, que no lleva título, alude a la poesía más solidaria y reivindicativa.
Carmen Borrego: Todo tiene mucho sentido, qué fácil de manejar es este formato. La foto tuya me encanta…
M.V.: Lo tiene. La portada es de un escultor de Monterrubio, Gonzalo Iglesias, que hace caras en piedra. Esta pieza se le rompió y la iba a tirar, pero decidió dejarla así y me parece muy simbólica. El interior de la cubierta contiene un dibujo de Nacho Serrano, se lo robé y lo pusimos ahí “porque somos como alimañas”. La foto de la solapa es de Demián Ortiz, un fotógrafo que trabaja con poetas, cada uno decidimos cómo y con qué elemento queremos retratarnos y como a mí me dicen que lanzo versos como piedras, pues salió así.
Quienes la conocemos, la queremos y la leemos bien sabemos de la intensa, arrebatada entrega de Montserrat Villar. De sus versos sin concesiones, de su generosidad que rebosa la métrica, ritmo acelerado, risa abierta al abrazo. Proyecto compartido, escritura íntima que se encrespa, oleaje apasionado y contundente, David de todas las causas, porque Montse Villar sí se atreve a tirar la piedra y mostrar la mano. Una mano tendida a quien la necesita.
Ch.A.: Juan Carlos Mestre te ha escrito un prólogo que parece un poema.
M.V.: Mestre es un ser humano-poeta muy generoso, no solo con las palabras, sino con los afectos. Sólo puedo estarle tremendamente agradecida por su cariño conmigo y con el libro, y pedirle a la vida tener la oportunidad de corresponderle en la misma medida.
Ch.A.: La conciencia social que no veo en los intelectuales, ¿está en los poetas?
M.V.: La conciencia social de los intelectuales o de los poetas está en el mismo lugar que la del resto de los seres humanos: o la tienes o no la tienes. No por ser intelectual o poeta eres más o menos que nadie, y es precisamente aquí donde empieza la conciencia social. Lo que realmente nos une es nuestra capacidad de ser sensibles, solidarios, conscientes de que otros han tenido menos oportunidades pero son como nosotros. Todos somos seres humanos con carencias, necesidades y deseos, con más o menos oportunidades para conseguir lo que deseamos, con situaciones externas a nosotros que nos determinan. Mirar a los demás a los ojos, frase que llevo oyendo desde hace tiempo y, precisamente, es pronunciada por gente que no lo hace, significa tratar a cualquier ser humano de tú a tú y ser capaz de ponerte en su piel sin ningún tipo de prejuicios. Creo que los poetas que son seres humanos no sólo lo cantan en su poesía, sino que lo practican en su vida diaria, pero como cualquier ser humano justo con conciencia social. Utilizar tu capacidad de expresarte, tu voz, para que otros se conciencien de las injusticias humanas que, a veces, pasan desapercibidas en la rutina de la vida diaria, esa es la posibilidad de los poetas o intelectuales, pero el sentido de conciencia social depende del cada ser humano.
Ch.A.: Estamos cuestionando la unidad, el nacionalismo… y publicas un libro bilingüe: ¿La lengua suma, multiplica, resta?
M.V.: La lengua siempre suma, las diferentes culturas de las que tenemos la suerte de disfrutar en este país, siempre suman. El arraigo a una tierra u a otra, ese sentimiento que todos tenemos (seamos de donde seamos) de ser de aquel lugar en que disfrutamos nuestra infancia, suma. Y si además tienes la suerte de poder salir de tu lugar de origen y vivir en otros lugares, tendrás la suerte de conocer caracteres, idiomas, espacios naturales, culturas que siempre sumarán y que te enseñarán a saber que el mundo es inmenso y que nunca vas a dejar de absorber conocimiento, sensaciones… Yo tengo la suerte de tener dos lenguas maternas que me permiten ver y comunicar el mundo a través de ellas y es enriquecedor. Hay palabras o, incluso, sensaciones que puedo comunicar en una y no tienen traducción exacta en la otra, y es muy hermosa esa diversidad de “espacio común” que puedes compartir con cada una de ellas.
Ch.A.: Compromiso, belleza en el horror, reconocimiento a quien se entrega… ¿Podían ser las características básicas de tu poesía?
M.V.: No sé cuáles son las características de mi poesía, nadie puede definirse a sí mismo, al menos yo no puedo. Lo que hago en poesía es intentar ser honesta conmigo y con el mundo en el que me reconozco. Sé que mi poesía puede resultar cruda en muchos aspectos, como dijo Aute “poco complaciente” pero es mi verdad del mundo en que vivo y no puedo disimular mi malestar con ciertos aspectos de este mundo tanto a nivel humano como literario y tampoco disimulo mi agradecimiento en muchos otros momentos. En mi caso, la poesía expresa lo que mi mirada recoge y mi corazón siente y no puedo separar todo ello del momento y el lugar en el que me ha tocado vivir. Y, claro, en este camino he tenido la suerte de encontrarme con muchos seres humanos-poetas que me hacen sentir dentro de un espacio común y me enseñan tanto humana y poéticamente que cómo no reconocerlo y estar infinitamente agradecida.
Ch.A.: Es complicado lidiar con un trabajo colectivo como la Asociación Cultural Pentadrama ¿Por qué seguir haciéndolo y no dedicarte enteramente a tu obra personal?
M.V.: Los egos son muy complicados y, a veces, cuando tienes un proyecto para un común, ese deseo de ser un YO cuando de lo que se trata es ser un NOSOTROS, para que todos tengan las mismas oportunidades y podamos disfrutarnos unos a otros, es muy frustrante. Pero no sé vivir sin pensar que el mundo sería mejor si todos pusiéramos a disposición de un proyecto común nuestras capacidades, así que ¿cómo dejar de hacerlo? Creo que, por muchos egos, por muchas dificultades,… siempre que alguien lleva a cabo un trabajo para un colectivo, a pesar de que, en muchas ocasiones, el grado de implicación de los demás no sea el deseado, algo queda y todos aprendemos mucho más de los otros que de nosotros mismos. Yo soy yo cuando vivo en un mundo con los otros; el concepto de un yo solo es un sinsentido, así que…
Ch.A.: No tienes remedio. Defínenos el proyecto de Voces del Extremo que estáis preparando en Candelario para mayo.
M.V.: Para mí, para cada uno de los que han pasado por Voces del Extremo, seguro que significa algo diferente, que nos ha marcado de manera distinta pero creo que todos coincidiremos en esa sensación de tiempo para escucharnos, para compartirnos, para respetarnos sin ideas preconcebidas, para conocernos y abrazarnos (extremoabrazarnos). Creo que Voces del Extremo tiene que ir unido a Moguer y Antonio Orihuela (su creador) porque él ha hecho posible este espacio de comunidad y respeto con su manera de estar a nuestro lado en los Encuentros (él y Mar, su mujer). Los demás encuentros de Voces del Extremo que se llevan a cabo en el resto de la península, intentan devolver lo que cada uno hemos aprendido y aprehendido y siempre resulta un momento enriquecedor en todos los aspectos: el ideológico, el humano y el afectivo.
Ch.A.: ¿Por qué os decidisteis por hacerlo en Candelario?
M.V.: Se trata de un lugar donde convivir el mayor tiempo posible, y cuando se lo propusimos al alcalde, Pablo Hernández, nos abrió las puertas. Lo que tratamos es que se lleve al pueblo la poesía de los autores, ya sea al colegio con los niños, o decorando las calles con “Militancia Poética”, disfrutando todos.
Ch.A.: Es increíble tu capacidad de organización de proyectos colectivos. Montse, Uno de tus poemas habla de “rendirse”. ¿Te rindes?
M.V.: ¿Y tú no lo haces en ocasiones? Claro que me rindo, me rindo muchas veces, cuando el NOSOTROS no se hace visible, cuando los proyectos comunes se utilizan para que los egos se alimenten, cuando el mundo deja de ser mundo y estalla en nuestra cara una bomba de injusticia y dolor, cuando la vida se convierte en un camino escarpado lleno de dificultades... Me rindo todos los días y todos los días pienso que parar no es solución así que, sigo para adelante con mis batallas perdidas y pienso que esa es la mejor/peor/única manera de rendirse a la vida. Si lo piensas, todos somos seres que estamos rendidos desde que nacemos, todos tenemos los días contados, ¿por qué no tiramos la toalla cuando descubrimos nuestra finitud? Me rindo cada día y cada día, tengo la suerte de conocer a muchas personas generosas, alguien me enseña que hay que seguir porque ese es el único sentido válido.
Ch.A.: En esta república de afectos y letras, ¿eres la reina coronada de blanco del espacio del abrazo y de la palabra concienciada?
M.V.: Supongo que esto es una metáfora porque tengo el pelo blanco ¿no? ¿República y reina? ¡Ja, ja, ja! ¿Qué es la vida más que afectos y palabras? En serio, ¿qué es la vida más que afectos y palabras? Hagamos que nuestros afectos sean sinceros y aprendamos a expresarlos sin ningún tipo de reparo y que nuestras palabras dejen de matar, crear odio, encubrir realidades… y comencemos a construir un mundo de verdad (aunque sea nuestro pequeño mundo, ese que tenemos al alcance de nuestros brazos).
Ch.A.: Profesora, traductora… ¿Siempre nos quedará Portugal?
M.V.: Siempre quedarán mundos que se nos escapan cada día, lugares en los que la vida se construye a un ritmo diferente. Portugal es ese espacio y tiempo (ritmo) que, a diario, echo de menos y que disfruté en una época importante de mi vida. Igual lo es Galicia. Pero – estoy segura– Salamanca llegaría a ser ese reducto en la memoria si nos alejáramos de la vida cotidiana en ella. No niego mi querencia por Portugal ni la necesidad de regresar a lugares comunes siempre, pero soy consciente de que, en gran medida, se debe a las personas que en esos lugares habitan. Así que, en el fondo, cualquier lugar puede significar un mundo posible, si los seres que se cruzan en él así lo dibujan.
Porque siempre nos quedará la palabra con conciencia de ser de todos. Porque en el espacio de los brazos que abrazan, Montserrat Villar y Nacho abren el círculo del afecto más allá del extremo de sus manos, círculo cálido donde se estrechan los versos y los besos. Apretado como una piedra cálida y que todo lo condensa, el libro palpita, geografía de todos los encuentros. Piedra de mar, sumergida en el sueño de los hombres, conciencia del despertar del poeta. Sinestesia del corazón.


Revista dialogias, entrevista en Brasil

miércoles, 1 de mayo de 2019

BAUTISMO DEL RECUERDO CASA ZORRILLA

A veces las imágenes valen más que mil palabras y esta es una de esas ocasiones. Mis queridos Pedro Ojeda y Luis Felipe Comendador oficiaron la ceremonia de Bautismo del Recuerdo por la que se me recibe como ahijada de la Casa Zorrilla de Valladolid. Emocionada como una niña y alimentada para mucho tiempo de todo el cariño que todos los presentes me regalaron. Una tarde (el 25 de abril de 2019) para el recuerdo. Gracias, queridos padrinos por tanto, por todo.











martes, 26 de marzo de 2019

Sumergir el sueño / Sulagar o soño

Hace tiempo que deseaba regresar a mis orígenes gallegos. Aunque viajo continuamente a mi tierra, mi poesía siempre ha sido escrita en castellano, pero hace unos años comencé a replantearme mi dos lenguas maternas como lenguas de riqueza, de experiencia personal y humana, de expresión poética. Así que este es munlibro en el que esta gallega que habita en Salmanca y tiene alma portuguesa, regresa a su tierra natal, esa que siempre está en su corazón, sus recuerdos, sus olores primigenios. Esa que ha conformado la memoria de niña y que ha creado una capa de piel indeleble que se renueva en cada viaje, en cada llegada al bosque o al mar que nos baña.
Un libro con mis dos lenguas que ha tenido la suerte de contar con un prólogo de este Leonés con alma de gallego al que admiro: Juan Carlos Mestre y con la foto de portadaque pertenece a una escultura de un salmantino con el que paso tardes de charlas: Gonzlao Iglesias y una sorpresa interior que sólo si lo destapas puedes observar.
Un libro en el que el abrazo de Mestre me acerca más a quién soy y a ese lugar físico y emocional de donde vengo. Una edición que Lastura, Lidia, ha convertido en un hermoso cuerpo.
Gracias a todos los que me habéis prestado vuestro quehacer para dar forma a este nuevo "hijo": juapiño, juapiño e con un bo pelaso. (Como diríamos en Galicia).

jueves, 21 de marzo de 2019

AÑO de publicaciones conjuntas en Brasil y alguna sorpresa

El año 2018 fue un año de publicaciones de ensayos en Brasil, gracias a la invitación de Ana Mª Haddad, coordinadora de Estética do Labirinto y Poéticas do Ensaio. Pero además, Ana, me brindó el honor de escribir el prólogo del último libro de poemas de Marco Lucchesi: Mal de amor, editado por Patuá en Sao Paulo. Un regalo escribir para un autor que admiro y que significa tanto en Brasil. 


MAL DE AMOR: Marco Lucchesi


Leer a Lucchesi es siempre un viaje sin fin, un camino ascendente a lo más puro de uno mismo y al descubrimiento del otro yo que nos habita. Pero no sólo. Sus palabras se convierten en el círculo concéntrico que nos lleva sin ningún tipo de contención a conocernos más allá de nuestro presente, con la necesidad de indagar en esta cultura greco-latina que nos da conciencia, materia, y nos une a cada grano de arena que pisamos. Y después de situarnos en nuestro epicentro, nos obliga a sobrepasar cualquier espacio para alcanzar el conocimiento a través de las innumerables ciencias que el hombre pueda reconocer y que para muchos de nosotros son inabarcables. Tanta sensibilidad compartida y tanto conocimiento es un regalo que se va degustando a lo largo de cada palabra que puebla un verso, una línea, tras su, siempre, aparente sencillez a primera vista. Y acabamos por adentrarnos en un bosque frondoso de emoción, conocimiento y encuentro que nos alza, como diría Pedro Salinas “sobre las puntas rosadas de tus pies, / en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo / de ti a ti misma” y nos desnuda en el reconocimiento de haber sido partícipes, cómplices y testigos de una revolución que todos, alguna vez, hemos querido expresar y sólo él ha conseguido.
Y así Mal de amor con sus tres partes diferenciadas (Pontos de fuga, Pavanas, Conjunções) nos adentra en un preludio de sensualidad y deseo del que tierra y  mar son los únicos testigos. No se inicia gratuitamente con el recuerdo a Nelson Cavaquinho en su verso “quando piso em folhas secas”, ya que estos primeros textos, este primer bloque de escritos, nos adentran en un lugar que avanza incansable en el alma del poeta: mar, rocas, arena, sol, ballenas,…  como si de un cuerpo se tratara, un cuerpo con el que deseamos fundirnos, un lugar del que deseamos formar parte como un elemento natural más para sentirnos apátridas y “alcançar o rosto físico das coisas”, en un deseo de posesión y de ser poseídos sabiéndose materia y espíritu en pertenencia con lo que nos rodea. Un deseo casi místico como el que expresaron Fray Luis de León o Santa Teresa de Jesús en su búsqueda de absoluta comunión con Dios. Saberse ahí y ahora, abrazados por la naturaleza que nos rodea, es saberse vivos y significantes, cómplices de algo mayor que nos puebla en su grandeza. En un vaivén infinito que sólo el mar es capaz de reproducir y el deseo es capaz de imitar, nos rescata “um pássaro fugaz, em abandono de trevas e adeuses” en un presagio de cuerpos que anuncian la salvación “como gritos dos chacais entre ruínas” que despiertan los sentidos para mirar más allá del horizonte, ese Ponto de Fuga que obliga a observar más allá del silencio antes de partir.
Descubrimiento, entonces, de “o espaço desmedido que nos une”, revolución y tsunami que hace languidecer al espíritu y silencia el “própio eco” en la espera y nos salva del abismo cuando “A fúria do presente nos redime”. Y, a pesar de la certeza de lo intangible, se habita el vientre del ser deseado, alejando los aullidos de lobos enfurecidos, la herida de la soledad que nos acompaña desde la infancia o el frío deseo ante la nada, y se intenta “recompor os nossos fragmentos”. Y como en una suave danza, el ritmo de las olas y los cuerpos nos libera de esta nada que nos pertenece por único derecho “nos braços incondicionáis do todo”. Pero, como es natural en el ser humano, alcanzar el absoluto siempre hace dudar ante su posible desaparición, forzando, al propio espíritu, a caminar entre las espasmódicas certezas de “Desejo e nao desejo: um todo se dissolve” y la eterna pregunta que Lucchesi transforma en una sentencia inigualable “Como dobrar as lâminas da duraçao?, ¿cómo conseguir que permanezca el prodigio en un mundo que se desmorona a cada paso? Y cada día, cada instante se libra una lucha entre deseo de aprehensión y libertad. Y se atora la garganta ante “A iminência da queda”, obligándonos a mirar más allá de nosotros mismos buscando, de nuevo, refugio en esas entrañas de la tierra “Selva do corpo adentro, líquidos prefácios”, donde la memoria, las imágenes retrospectivas, las similitudes y las cadencias alimentan el apetito de posesión, y obligan a observar el exterior en búsqueda de esos Puntos de Fuga que nos dirigían a un horizonte que ya no es, mientras “Saraivam tempestades nas abrasadas terras fiminis”, en el recuerdo de estrellas que se observaron con miradas compartidas y se refleja ese deseo recobrado por la sombra del amor en otros cuerpos que en el bosque se entrelazan mientras “teu olhar media, insólito e perdido, a fome da distância”. Y es esa Pavana, esa cadencia, ese devenir tan cercano al movimiento migratorio de las olas el que nos hace observar que “tudo se transforma em pedra e sal”. Mi Pedro Salinas, digo mi porque es la versión propia que yo tengo de su poesía desde mi más tierna infancia, escribe: “Te conocí, repentina, / en ese desgarramiento / brutal de tiniebla y luz, / donde se revela el fondo / que escapa al día y la noche […] y camino sin errar / [….]  y se cree que se ve / quién eres tú, mi invisible.”
Y lo visible ha dejado de ser tangible y su invisibilidad nos acompaña siempre y nos atemoriza al mismo tiempo que se vuelve fruto necesario para sabernos vivos. Y en la comisura de nuestros labios aparece, entonces, un leve sabor a sal, alegoría de ese gusto sensual posterior al más puro de los encuentros entre dos cuerpos y, cómo no, de ese mar que ha sido intermediario, testigo y partícipe del milagro de poder gozar de  una “Estrela nova em céu de puro ardor”. Mar y cielo han conseguido confluir en esta Conjunção para determinar esa realidad que acompasa el ritmo del ir y venir de un cuerpo dentro de otro cuerpo en una eternidad que asombra y enrojece a cualquier crepúsculo en llama viva.
En este instante, Lucchesi consigue que mi lengua busque, inconsciente, esa sal en la memoria de un mar del que me he despedido hace poco y que se pega a mi piel durante los inviernos en la meseta para atestiguar que el mundo es tierra, mar… al que debemos desear pertenecer como deseamos a un cuerpo que nos abraza sin obstáculos ni medida. Todo pasará, nuestro tiempo es irrefrenable, todos pasaremos finalmente, pero el mar, las olas, el deseo y su cadencia sobrevivirá a cualquier cuerpo en un ir y venir sin fin que se clavará en cada recuerdo de aquellos que han sido dichosos de vivirlo. Y como Lucchesi “sondo o refúgio das sombras e a muda provisão de claridade” en busca de ese placer que nos precipita y se convierte en expresión exacta en este viaje al epicentro de esa espiral que no termina y nos salva de la nada que todos somos mientras sus palabras resurgen como un gran eco en la memoria.

Montserrat Villar González
Monterrubio de Armuña, Salamanca, 12 de septiembre de 2018, en el atardecer de un cielo que se enrojece antes del ocaso.

lunes, 8 de octubre de 2018

Gotemburgo, una ciudad para descubrir de manos de Julio Blanco


“Saluda de mi parte a toda la gente buena de Salamanca, a la que no sea buena…ni agua”. Con esta frase nos despedimos Julio Blanco y yo después de recorrer la ciudad de Gotemburgo durante dos días y medio juntos a ritmo de reflexiones, historias personales y socio-políticas, recuerdos, vivencias, proyectos,… Un regalo impagable que me ha hecho este leonés emigrante en Argentina durante 14 años y en Gotemburgo desde hace 40. Hombre inquieto, reflexivo, buen conversador y culto que preside la Asociación de Jubilados españoles de Gotemburgo y que está metido en un sinfín de proyectos para apoyar la enseñanza de español en Suecia, la acogida a españoles emigrantes en Gotemburgo, la expansión de nuestra cultura en la ciudad,… y que hace posible que se publique semestralmente una revista como El Timonel, de gran calidad y respeto por todo lo referente a la cultura hispana, que da muestra del trabajo que se lleva a cabo con todo lo relacionado con nuestro idioma, nuestro mundo, política,…


Conocer una ciudad acompañada de un ser humano tan inquieto, tan concienciado con el mundo y las necesidades de los seres humanos, tan observador y reflexivo, ha sido mucho más que conocer un punto geográfico en el mapa. Compartir tiempo con las personas que lo rodean, demuestra que sí, que cuando una persona cree que lo importante no es el yo sino el nosotros y es un ser humano generoso, las personas que están cerca se contagian sin ningún tipo de reparos y, al final, ese pequeño mundo se convierte en un refugio de amistad para todos.
Y las ciudades se hacen de estos seres humanos que rompen silencios y soledades e intentan unir en un proyecto común a todos aquellos que podrían sentirse perdidos por estar tan lejos de sus lugares de origen, de su idioma, de sus recuerdos primeros. Y sentirse acogidos por personas que saben qué significa emigrar, qué significa vivir en otro lugar sabiendo que el regreso no es una posibilidad, qué significa aceptar esa vida más allá de los suyos y convertir ese otro mundo en un mundo propio es un regalo y un vínculo imprescindible para todos los que, ahora mismo, conviven en esta ciudad Sueca tan hermosa y tranquila, pero tan diferente a otras ciudades que llevamos en el corazón.
He caminado por todas las calles, por muchas de las personas que las habitan, por muchos recuerdos, por tantas sonrisas que parece que haya estado aquí un mes y sólo han sido escasamente 3 días.
Espero, emocionada y agradecida, que Julio consiga completar ese nuevo proyecto que están iniciando de consolidar la Asociación de Cultura y Lengua Española (ACLE), ese proyecto de tener un pequeño programa de radio durante 2 horas a la semana con contenido hispano, y todos y cada uno de los proyectos que rondan por su mente para facilitar la vida a los emigrantes en esta ciudad y dar a conocer nuestra cultura.

No puedo olvidarme de Pilar, una puertorriqueña que se ha pasado media vida viviendo en diferentes países y que ahora es la representante del consulado español en Gotemburgo, una mujer vitalista, expresiva, comprometida y, también, tremendamente generosa que comparte amistad y proyectos con Julio y que no duda, también, en dedicar todo su tiempo a hacer más fácil la vida a cada uno de los hispanohablantes y dar a conocer la cultura a los Suecos.
Si tuviera que escribir todo lo que he aprendido de Suecia y de la emigración estos días, podría escribir casi un libro. Me quedo con toda la riqueza de espíritu que me han regalado, con la generosidad, la espontaneidad, los abrazos, la acogida desde el inicio haciéndome sentir como en casa,… ¿qué más puedo pedir?: una ciudad austeramente hermosa que transmite paz en cada rincón, personas amables y educadas que te explican todo con una paciencia infinita y una familia de españoles e hispanoamericanos que te acogen como en tu propia casa y no dudan en invitarte a su hogar en el próximo viaje. Qué bonito encontrar a gente así en el mundo, qué emocionante poder vivir esta experiencia aquí y ahora, en un lugar en el que se supone que el frío
clima marca a sus habitantes. Cuánto que aprender y recordar.
Gracias Julio por todo lo que me has enseñado y por cómo me lo has enseñando. Qué necesarias son las personas como tú.
Montserrat Villar González
6 de octubre de 2018, 10hs de la noche, Gotemburgo.



lunes, 24 de septiembre de 2018

Poéticas do ensaio, Sao Paulo, 27 de septiembre


El próximo día 27 de septiembre se presentará en Sao Paulo (Brasil) el libro coordinado por Ana María Haddad y Marco Lucchesi que incluye diferentes textos de reflexión sobre los límites y las posibilidades de la palabra poética. Varios autores participamos con nuestras diferentes visiones sobre la creación poética.
Gracias, Ana Haddad, por la coordinación de este trabajo y por esa complicidad que siempre demuestras con mis escritos. Gracias, Luis Serguilha por haber hecho posible el encuentro.

Así inicio mi ensayo sobre el tema, un reto hermoso que Ana María Haddad me regaló:

"Me gustaría pensar que el ser humano tiene la capacidad y los medios para expresar todo aquello que desea con exactitud, pero no es así, ya que traducir sentimientos, intuiciones,… al lenguaje es una necesidad difícil de conseguir. Aún así, la poesía nos permite acercarnos, con todos sus elementos, a este mundo sensible y es cuando traducir la realidad a través del poema nos salva del abismo que representaría la incapacidad para expresarse.[...]"

lunes, 6 de agosto de 2018

"Aintzinako Bihotz", Corazón Arcaico, Voces del Extremo 2018


"Aintzinako Bihotz", Corazón Arcaico, Voces del Extremo 2018, Historia de un despiste.

Desde hace 8 años, cuento el tiempo en Encuentros de Voces del Extremo. Mi año gira alrededor de ese viaje ineludible por necesario. Cuando se está acercando la fecha, siempre siento agotamiento físico a causa del trabajo pero, cada año, la seguridad de poder viajar a Moguer, me da la fuerza necesaria para seguir de la mejor manera. No es una sensación que sienta yo sola, en mi trabajo, mis compañeros siempre comentan: "Después vienes nueva, así que tranquila".
Y todos los años repetimos el ritual: quedar con todos los que vamos a viajar juntos, decidir qué coche llevamos, decidir a qué hora salimos (siempre en jueves porque los trabajos no nos permiten hacerlo antes), hoteles (reservados desde abril o mayo), libros, seleccionar textos para leer (que se van cambiando a medida que avanzamos en días y lecturas), búsqueda de nombres conocidos en el programa para abrir el corazón de nuevo y los abrazos... y tener la certeza de que no sería posible imaginar no llegar a Moguer para respirar, respirar con fuerza y llenar los pulmones, el alma y el cerebro de todo y todos hasta el próximo año.
Hay años que, debido a mis pequeñas depres o algún malestar general, se me hace difícil encontrarme con todo el mundo y me siento a observar, absorber cada minuto aunque me cuesta relacionarme. Pero hay otros que mi estado anímico es bueno y necesito abrazar, saber, expresar, conocer,... todo de todos.
Este año fue así. Necesitaba abrazar a uno por uno, saber de cada uno, sobre todo de aquellos que no había visto desde el año pasado y, aunque el tiempo es breve, estaba disfrutando cada segundo del extremo como debe ser.
Había habido un problema con el programa y, por lo visto, el bloque de lectura en el que me tocaba se había eliminado. Lo sé porque mi querido Antonio Orihuela me lo dijo, pero nadie sabe que ni me había enterado de cuándo me tocaba leer porque no me importa nunca hasta que llego para no faltar (claro), pero el rato de mi lectura no es lo importante nunca para mí (y me pongo siempre muy nerviosa porque me impresiona mucho leer ante tantos corazones abiertos), lo importante es estar y formar parte de una familia que me acoge cada año y a la que tengo necesidad de revisitar como se va a la casa de los padres, los abuelos, los hijos...
Y sí, sé todos los años a quién se le entrega el Aintzinako Bihotz porque siempre es la persona que aparece en el lugar posterior al Corazón Arcaico del año anterior. Y cada año, cuando leen el texto que precede a la entrega, se me pone el bello de punta porque es de los textos más hermosos que haya escuchado jamás (un texto escrito por Daniel Macías que es el que inició todo esto trayendo la casaca del Tibet). Y sé tantas cosas de cómo funciona todo, o debería saberlas a estas alturas... Pero la vida te hace regalos hermosos, más hermosos todavía de lo que pudieras imaginar en cualquier momento y mi despiste generalizado (a veces estoy en la luna y cuando Marte se interpone para propiciar un eclipse, allí me quedo sin posibilidad de desengancharme) con las cosas que me afectan a mí personalmente, han hecho que este año ni me hubiera fijado en este pequeño-gigante detalle de quién leía después de Enrique Falcón y menos de que en ese momento se entregara la casaca. Así que toda la tarde me dediqué a disfrutar de las lecturas y a concentrarme en leer lo más tranquila posible porque leer después de Falcón es todo un reto y, supongo que, a darme una vuelta por la luna (porque juro que no me dopo). Y cuando leían el texto consabido sentí esa emoción de todos los años y pensé (y esto es literal): "Con tanto lío de programa me han dejado al final y después de la entrega de la casaca yo no pinto nada, va a quedar muy feo que yo lea." y acto seguido: "Montse, ánimo, que no puedes fallar, hay que sacar fuerzas, pedir perdón por estropear la emoción del momento y cumplir con lo que te ha tocado, porque no voy a fastidiar ahora yo el orden de lectura". En fin, lo dicho, en la luna de Valencia, que es de donde viene Enrique Falcón y de donde me rescató al terminar el hermoso texto y decir mi nombre.
Y fue como un abrazo enorme de todos juntos y, de repente, me quedé petrificada y casi salgo corriendo por la puerta de atrás. Y lloré, claro que lloré y seguiré llorando siempre que lo recuerde. Y puse cara de tonta, de "qué pinto yo aquí si nadie me había dicho nada", y me emocioné tanto que sé que este año estará cargado de fuerzas por haber vivido un momento tan bonito y porque el Corazón Arcaico que todos y cada uno de los Extremos (lleven o no lleven la Casaca) que nos juntamos en Moguer me va a acompañar. Así que tengo energía, energía de la de corazón, de esa que es limpia y hermosa hasta el próximo año. Gracias infinitas a Enrique Falcón, a Antonio Orihuela, a Mar,... a todos y cada uno de los que estabais presentes y de los que no estabais pero os habéis alegrado con la noticia. Gracias de corazón, de este corazón Extremo en todos los sentidos. Aquí estoy para lo que deseéis, necesitéis,... con el corazón abierto.


Vídeo que me regala María Karmo:

Vídeo de Carlos Da Aira:
 

TEXTO DE LA IMPOSICIÓN DEL CORAZÓN ARCAICO
"En el seno de los encuentros de poetas en Moguer, VOCES DEL EXTREMO, organizados por la Fundación Juan Ramón Jiménez desde el año 1999, se creó, en el año 2004, el galardón "Antzinako Bihotz" (Corazón Arcaico).
El premio toma su nombre de unas palabras del poeta Bernardo Atxaga escritas en una lengua que, como la poesía y la canción, ha sobrevivido desde los tiempos de los bosques, la magia, y la familia social de la tribu. Este galardón no se encuadra en la categoría de las distinciones de la técnica literaria o de la creación poética, sino que premia y distingue la pureza y la desnudez de espíritu, la belleza moral, creativa y serena, "el estado poético" de la mente, el único estado que las herederas de Juan Ramón se comprometen a defender y a mantener.
Cada año nos reunimos para asomarnos al viejo pozo de la conciencia dulce, alrededor de la candela de la voz de antes de todo, y que será la misma voz que sobrevivirá a todo lo que conocemos, la canción antigua que calma el hambre de una nueva tribu, hermandad antigua en un mundo futuro que debe ser más sencillo.
La concesión del galardón va acompañada de la entrega de una casaca de oficial del extinto ejército tibetano, el uniforme de un ejército de un país que ya no existe, como símbolo de una lucha pacífica, una neuroguerrilla imposible contra los gigantescos molinos tecnológicos, y la insensatez de las estructuras de los estados y las plutocracias, pero sobre todo, contra el olvido del corazón y el abandono de la sencillez y el cultivo interior en nuestra especie.
Cada "Corazón Arcaico" recibe, junto con esa chaqueta de flores y bambúes dorados sobre un caos negro, la obligación y el privilegio de seleccionar a la persona galardonada del siguiente año, y entregar la casaca públicamente, imitando así antiguas tradiciones mágicas y religiosas de la transmisión de una doctrina por la entrega del manto".

martes, 15 de mayo de 2018

REBECA HERNÁNDEZ HABLA DE VIDA inCOMPLETA


PRESENTACIÓN DE VIDA INCOMPLETA EN SALAMANCA, 12/05/2018. FERIA DEL LIBRO.

Vida INcompleta, de Montserrat Villar
Rebeca Hernández
Universidad de Salamanca

Vida INcompleta es una antología de la poesía de Montserrat Villar, en una edición bilingüe en español y portugués publicada por la editorial portuguesa Lema d’Origem. Se trata de una elegante edición, con veintinueve poemas de Montserrat Villar que incluye la cuidada traducción al portugués de Carlos d’Abreu y que, además, cuenta con un prefacio del profesor de la Universidad de la Coimbra, António Apolinário Lourenço.
Esta antología presenta poemas pertenecientes a distintas obras de Montserrat Villar publicadas entre 2010 y 2017: Tríptico de mármol (2010, Huerga y Fierro) y Ternura incandescente (2012, Huerga y Fierro), Tierra con nosotros (2013, Seleer), Bitácora de ausencias (2015, Amargord), Aprehenderse (2017, Amargord), Con dos almas por palabra (2017, LF ediciones) y dos poemas inéditos con los que se cierra la obra. De este mod, la antología Vida INcompleta nos permite hacer un recorrido por diferentes momentos de la producción poética de Montserrat Villar, y para quien no conozca su poesía, esta antología supondrá un verdadero descubrimiento.
El epígrafe que abre el libro nos da la mano y nos guía hacia lo que encontraremos en el interior: «La poesía ya no es solo belleza, es resistencia al espanto», dice, y eso es exactamente la poesía de Montserrat Villar: belleza y resistencia al espanto. Este libro de tiene como una de sus grandes virtudes algo fundamental e inherente a la literatura que uno busca leer y a la que uno quiere leer, y esta virtud que: no se sale de este libro de la misma manera en la que se ha entrado.
Y esto es así porque la lectura de las diferentes composiciones de Montserrat Villar produce una sacudida, conmueve, produce emoción, y esta sacudida, esta emoción proceden del hecho de que su poesía traslada nos traslada a los lectores a un punto de nuestro pensamiento en el que se produce una tensión intelectual y vital, nos traslada a un punto de inquietud que proviene de la radiografía que realiza del ser humano como elemento integrante de la vida y que en nuestra lectura se encuentra de frente con la estructura vital que nos hace ser y nos compone, y también con el material humano que utilizamos para lidiar con el desconcierto propio y ajeno, con la injusticia, con el sinsentido de la realidad en la que vivimos. Es a la vez una poesía de expresión individual y colectiva, marcada por los sentimientos que de la subjetividad derivan y del desconcierto ante una realidad que provoca la búsqueda de herramientas para vivir en el mundo en el que vivimos una búsqueda que, en unas ocasiones, desemboca en el hallazgo de la armonía y en otras desemboca en el desasosiego ante el mundo. Y también habla del ser humano como ser social, a la vida de cada uno dentro de la sociedad, de una comunidad, sujeto tanto a las decisiones ajenas como al devenir de la vida, y refleja un sentimiento de encontrarse a la deriva, ante el mundo y ante un devenir que no se espera. La lucha con la realidad a través de la palabra Montserrat Villar la lleva a cabo con pensamientos certeros, palabras afiladas e imágenes poderosas y valientes. Las primeras líneas del poema en prosa titulado «Poema 11» dan buena muestra de ello:
«Y saber que la vida es esto, que se desmigajen las estrellas cada noche y sus filos nos alcancen cuando menos lo esperamos. Que se rompan los espejos sin ocasión de poder recomponer las imágenes. Que se enfríen los veranos y las tormentas nos estallen en la playa. Que los enanos se nos crezcan para pisotearnos y las hormigas transporten nuestros restos desmembrados. Que la música sea una serenata desafinada sin necesidad de ensayo. Que las sonrisas sean antifaces de mordeduras deseadas. La vida es el deseo de los vivos hasta que decidan que la desmemoria es la mejor de las armas».
La raíz del pensamiento y de la búsqueda de comprensión del mundo que comportan las palabras de Montserrat Villar se encuentra en una constante interpelación a la vida y al lugar que se ocupa en la existencia. Qué lugar ocupa el ser humano en una existencia que él mismo emponzoña y empaña, y esto lo vemos claramente en los versos que abren el poema «Números finitos» y que dicen así:
No entiendo, vida,
cómo un ser humano puede
pulular entre tus miembros
Una vida en la que se permiten pequeñas y grandes injusticias cotidianas, una vida en la que se ha permitido que haya habido en la Historia un Auschwitz, en la que se permite hoy la situación de los refugiados.
La palabra se identifica con la poesía, y el poema es defensa e instrumento para la interrogación, la explicación y el cambio, material para el grito, llave para la lucha contra una realidad marcada por la injusticia, por la desazón, por la incomprensión.
Las palabras permiten lanzar el grito frente a la barbarie, frente a lo que no se comprende y es injusto, esto lo vemos, por ejemplo, en la última estrofa del «Poema 9»:
La memoria, la belleza,
recuerda que la palabra salva
a través de sus formas
 y construye caras, cuerpos
y sueños que el alma explora.
El grito también es visible en la composición «Sobre la tumba del poema», cuyos primeros versos dicen así:
Escribir con las uñas sobre los ladrillos
hasta que sangre el poema.
Por otra parte, uno de los ejes vertebradores del poemario es el de la afirmación de la poesía como el primer paso para el cambio en una sociedad enferma y esto lo vemos, por ejemplo, en los siguientes versos del poema «Propongo»:
propongo olvidar que hemos vivido:
cazar con flechas alimentos,
pintar con nuestras manos cuevas,
vestir con pieles nuestros cuerpos,
hablar con gestos y bramidos
[…]
Gritar hasta dejar de estar sordos,
salir de este espanto que nos frena
y esperar a que mañana sea un acaso
cargado de sueños que se cumplan,
ausentes de injusticias, abusos y desfalcos.
Pero la confianza en la palabra en algún momento también se ensombrece por el escepticismo, como sucede en los versos del poema «Mundo infierno»:
Las palabras
sólo son dibujos desafortunados
en una diminuta hoja
que causa
la muerte del Amazonas.
Otro punto destacable es el del protagonismo que adquiere el lugar desde el que se concibe el poema como grito, la comodidad desde la que se escribe en contraste con las tragedias que tienen lugar, con mayor o menor distancia, como una parte mayor o menor de la cotidianeidad, a nuestro alrededor. Esto lo vemos en el poema «Tsunami televisivo en Japón»
Un gran tren lleno de cadáveres
ha abordado el salón de nuestra casa
mientras las olas
 rasgaron el horizonte,
dejando sal encima de los árboles.
Algo que también aparece en el poema «Qué fácil»:
Qué fácil parir
palabras de dolor
desde el sofá naranja
de mi salón
[…]
 Por la muerte y el dolor de los otros
qué fáciles las palabras.
El tiempo en relación con la vida, con el pasado, el presente, el vacío, tiene también una marcada presencia en esta antología. El presente se identifica con la realidad en la que se desarrolla la vida, algo que se puede apreciar en el poema «De sal y esperas» cuando dice
Tengo el presente
el mío y el suyo sin fantasmas,
sin vampiros que me sangran
sin conciencia ni recuerdos.
Tengo el presente.
Ya no importa.
O en uno de los poemas inéditos con los que se cierra el poemario cuyos primeros versos son:
Hoy, el tiempo
se me ha amontonado en los ojos
y los párpados
se han cerrado a su paso.
Esta Vida INcompleta es una obra de hermosa lectura que nos aporta belleza y herramientas para tratar de resistir al espanto, como promete el epígrafe que abre la obra. Por todo lo que acabo de apuntar y por muchos otros elementos, reitero la idea planteada al inicio, una idea que no es tanto una idea sino el sentimiento y la sensación de quien ha leído este libro como si fuese un regalo, como un descubrimiento, con gusto y reposo: no se sale de esta obra del mismo modo en el que se ha entrado. En esta antología de Montserrat Villar el poema está hecho de vida, y con él se inicia el silencio.

GRACIAS, REBECA, POR TU HERMOSA LECTURA.


martes, 1 de mayo de 2018

VIDA INCOMPLETA, PRESENTACIÓN EN SALAMANCA

El día 12 de mayo a las 12 de la mañana tendré el placer de presentar la antología bilingüe de mis poemas editada por Lema D´Origem y traducida al portugués por Carlos D´Abreu en la Caseta Central de la Feria del Libro de la Plaza Mayor, acompañada por el traductor y la Profesora Rebeca Hernández.http://bibliotecas.aytosalamanca.es/es/bibliotecas/barriovidal/docs/PROGRAMA_feria_libro_2018_web.pdf


MONTSERRAT SIN IRA, por Valentín Martín

MIÉRCOLES, ABRIL 11, 2018

Verdea el libro como el rostro de una concupiscencia para abrir colinas donde respiran duermevelas a lo largo de sus páginas con un ofertorio a la carta  de todas las posibilidades que caben en una vida.
El libro es unigénito pero sus lenguas tan musicales -española y portuguesa-  nos hacen pensar equivocaciones como que estamos en dos casas, en dos poetas tan iguales a sí  mismas que parecen una sola  y resulta que lo es: Montserrat Villar multiplicada por la garganta de una frontera que  une sin sediciones. Qué rico si además está el adobo de la humanidad abandonando catacumbas íntimas para enseñarse en los suburbios de las calles, que la poesía no protesta reclamando el griterío de las avenidas.
Un libro bilingüe es una tentación para que una de esas dos lenguas se envicie en la antropofagia de la otra. Pero aquí esto es solamente una levedad que  no llega a susto, porque poema a poema los ojos del lector no necesitan viajar para saber que están bebiendo la misma agua de azúcar o sal.
Empieza Montserrat Villar descerrajando prudencias con un aviso de que esto va de lo que pasa más allá de los tapujos sagrados y antiguos que durante tanto tiempo reptaron por dentro la apacibilidad de las gentes sin júbilo.  Y ya sabemos que estamos ante una poesía que, cuajadita a veces de un baño guapo de atisbos surrealistas, lleva encendida la candela de algo parecido a la crónica arterial y única. Y esto ya merece las perras que cuesta el libro, porque atiborrados de poetas que sólo se escriben, nos seduce el encontronazo con  alguien que además también escribe sus alrededores, saliendo de sí misma.
Sospecho una rebelión mientras avanzo por la lectura. Y es que a nadie, ni a los más místicos (que no es el caso) le sientan bien la finitud y la fugacidad. Y desde esa gravidez literaria, la poeta avanza hacia el ser humano que es, llena de preguntas, palabras, sueños, visiones exactas, miedos. Y la suicida muere por una sobredosis de ternura.
La respuesta está en el sudor de un tú. Un tú que existe -mineral y huésped- pero que también es el alter ego que  tantos necesitamos para saber que existimos en la pupila del otro y no somos hijos de una cautividad autónoma, quizás bestias nobles y sedientas de ser.
Y desde este ejercicio de gestación, Montserrat Villar se adentra en un territorio aparentemente existencialista, por culpa del lujoso ejercicio del lenguaje, que si se escucha con buen oído se ve una desnudez tan lúcida que no lleva a la capitulación sino a la puerta de salida (“propongo olvidar que hemos vivido”) hacia una conciencia social donde habite el hermano.
Esto se paga, porque vivir es mancharse las manos con la vida de los otros, los que tienen la vida más chica, los últimos de la clase, los primeros en el hambre. Quizás esto se entienda muy bien en el poema más fácil de todo el libro (desde el punto de vista de la arquitectura formal) donde la poeta repite mucho esa palabra -fácil- con lo difícil que es para muchos abandonar la facilidad de vivir  de espaldas y con desgana.
Quizás el libro sea una suma, un picoteo, pero no tiene el desprecio de las antologías de conveniencia como todos los matrimonios reales, sino que sigue el sentido ideal desde una mirada, un yo, un tú, y un nosotros que se convierte ya en atalaya. Y concuerdan muy bien los poemas limpios de metáforas con aquellos en los que la poeta ha decidido arriesgarse en la expresión literaria, quién sabe si para darse un gustazo que le está pidiendo su talento tirando los tejos a su inquietud por expandirse.
Y llega un momento del libro donde la plenitud es el motivo. Nada sobra, porque la buena poesía -como el amor- no es excluyente nunca. Pero cuando Montserrat Villar aparece como una mujer capaz de limpiar toda la arena de la boca de los vivos, como una amante entregada a la tarea de traducir el  misterio del vapor de la sangre, es en la mitad del libro, en un poema (“De sal y esperas”) fúlgido y hermoso.
Hasta entonces, en ese momento en que uno pone las sandalias en la página 60, amorosamente, fraternalmente, ve tantos espejos de las granadas reventadas por el peso de las caídas, tantas fuentes largamente besadas por el fuego que pasa, la lengua que se parece mucho a la heredad de uno que entrega su corazón y su mirada al mejor postor y no sabe qué poema es el que más  y mejor huele.
Pero en este mismo instante en que se levanta el poema como el caudal de un río que no esperas, aparece la cima desde una construcción líquida donde las lindes de las maneras poéticas importan nada. Toda la pasión de los insomnios se acumula mientras se alejan las borrascas, los amagos, las interpretaciones, los instantes.
Es el momento en que Montserrat Villar se enseña como una impagable Lady Godiva que va desparramando su magia cómplice en cada sílaba que le mana como le  brota una ventana abierta al tiempo de las lejanas cercanías. “Tengo el presente/ Ya no importa” son los versos que cierran la desarmonía que armoniza su mundo respirando muchas almas, todas las almas. Y ahí está toda la antigua  verdad exterminada por el tiempo  nuevo que empieza desde un olvido.
Lo que viene después es piel, piedra y poesía.
Y la palabra que fecunda un poema sin medida, como una bellísima nube gruesa de viento, que luego se adelgaza de nuevo llevándole la contraria a los deltas, todo, absolutamente todo, está escrito para atardecer sin ortigas.
Montserrat Villar ha estrellado los ojos en algarabías y silencios, en besos y vacíos, en el agua que siempre se desvanece. Pero ha tenido tiempo de atrapar o tantear horizontes y muros, granizos y lumbres. Y se ha parado a  ver la vida que pasa y convertirla en el gesto eternal que ahora  mismo tengo en las manos. Lo ha hecho con la seguridad de la química que nos habla desde el papel que un día fue chopo, quizás. Este no es un viaje submarino, sino un paseo al aire de todas las plazas de quien sabe de verdad explicar los paisajes.
(Cuando cierro el libro, duda la tarde entre quedarse o irse. Son inútiles las certezas. Y yo dejo de ser recóndito para salir a la calle y pedir que se cumplan todos y cada uno de los poemas que acabo de leer).

Valentín Martín

UN GRAN MAESTRO

UN GRAN MAESTRO
UNA GRAN PERSONA

Tomando un café antes de empezar

Tomando un café antes de empezar

Presentación de Tríptico de mármol

Presentación de Tríptico de mármol
De camino a la Plaza Mayor

Los últimos consejos antes de entrar

Presentación de Tríptico de Mármol

¡Que buen público!

¡Que buen público!

Fernando Maés tocando Vacunas para la melancolía

Andrés Sudón tocando Palabras de Mármol

Una muy buena gente.

Una muy buena gente.

TODA LA FAMILIA,...